Y así, tímido entre las nubes estuvo todo el día luchando por dejarse ver. Salía y se escondía jugando con nuestra paciencia y nuestra ansiedad por absorverlo. Pero al fin consiguió deleitarnos con su dulce presencia, dibujó en nuestros rostros sonrisas de alegría por todo el tiempo que lo llevábamos añorando. Es correcto dejar que sus amigos nos acompañen de vez en cuando, pero ahora es su momento, es a él a quien queremos, es a él a quien extrañamos cuando no se deja ver. Por eso, gracias por volver a estar entre nosotros, amigo sol, y quédate al menos una buena temporada, no permitas que las nubes, las borrascas, las lluvias y las bajas temperaturas hagan que tengamos que volver a echarte de menos.
Bienvenido de nuevo, solete!
Carpe Diem