martes, 8 de febrero de 2011

ADELANTE





Hay momentos en la vida en los que hay que elegir, y en ocasiones, las decisiones son difíciles, complicadas, y sobretodo tan importantes que pueden cambiar el rumbo tan sólo en un momento.

Hay veces que no importa si te equivocas, siempre estás a tiempo de retroceder, de volver a empezar, de recuperar tiempo perdido o de volver al incio y tomar el otro camino. Pero, qué hacer cuando la decisión que tienes que tomar no te da tregua para volver atras? Qué pasa cuando esa prueba que la vida te pone afecta a tu salud? A quién escuchar? A quién creer? Qué opción seguir?
En esos casos sólo tú puedes decidir por difícil que sea, escuchar sólo a los que entienden del tema y olvidarte del resto del mundo, y seguir adelante con toda la fuerza del corazón. Y sobretodo tener fe, tener claro que lo decidido es lo correcto, y estar convencido de que todo saldrá bien.
No importa lo que opine el resto del mundo, no es su vida, sino la tuya, desde fuera todo se ve demasiado fácil, pero sabes que no lo es.

Es importante seguir ADELANTE y tienes que saber que pase lo que pase y decidas lo que decidas , la gente que te quiere estará ahí contigo queriéndote como siempre, y tienes que vivir el día a día con energía, con ese optimismo que te permitirá hacer lo correcto. Y recuerda:

Si el problema tiene solución no hay que preocuparse porque se solucionará, y si no la tiene y no vamos a encontrarla por qué preocuparse antes de tiempo, ya habrá lugar a preocuparse cuando llegue el momento.



CARPE DIEM




viernes, 4 de febrero de 2011

Los Rebujitos y Zinkiyos -Volar (Se que tendras que llorar)





Hoy he hecho un nuevo amigo por casualidad, bueno casualidad igual no fue, jajaja, pero no es eso lo importante, el caso es que me alegro de haberlo conocido aunque de momento sólo sea vía internet.
Me ha enviado este vídeo y es tan bonito y me gusta tanto tanto tanto, que no he podido por menos compartirlo con todos vosotros, mis ya fieles amigos.

Espero que os guste.



CARPE DIEM

jueves, 3 de febrero de 2011

AMOR Y CELOS (2ª PARTE)

He tardado en reaparecer, pero aquí estoy, tarde o temprano siempre aparezco, jeje.
Dejamos pendiente el tema de los celos, y hoy podemos reflexionar sobre ellos.
Personalmente opino que existen varios tipos de celos, están esos celos que en el fondo el que los provoca se siente orgulloso de ellos, son inocentes, sabe que son infundados pero le gusta observar que su pareja los siente, porque eso significa que le importa, que le hace saltar una chispa la idea de que otro le pueda interesar. En el fondo esos son celos bonitos, inocentes, de los que no hacen nada de daño a la pareja, son pasajeros y refuerzan el amor. De esos que enseguida se descubre que no tienen lugar, y son olvidados fácilmente y prácticamente nunca se vuelven a recordar.
Luego están los celos que uno provoca a su pareja intencionadamente, sólo con la necesidad de hacerle daño o simplemente por comprobar si de verdad la quiere o no. Esos no son buenos, con el tiempo deterioran significativamente la unión, y al final uno no sabe dónde está el límite entre la ficción y la realidad.
Pero los peores son los celos enfermizos, hay gente que está continuamente dudando de la fidelidad de la persona con la que comparte su vida, y se creen que el otro de su propiedad y le quitan el derecho de relacionarse con otra gente. Se convierten entonces en una enfermedad con muy difícil o más bien nula solución. El que es celoso de este tipo lo pasa mal porque siempre está pensando en lo que estará haciendo el otro, y la víctima siempre sufriendo porque sabe que aunque no hace nada para provocar ese sentimiento en el otro tiene que cargar con las consecuencias.

Por ello opino que lo mejor para una buena relación basada en la total confianza hay que hablar mucho, exponer cualquier tipo de duda que nos surja en el momento, si no somos capaces de compartir con el otro este tipo de sensaciones o de intranquilidades, lo único que conseguimos es que en vez de solucionar el tema en el momento, cada vez nuestra mente de más y más vueltas y al final distorsionemos la realidad, y nos creamos lo que pensamos y sin pruebas acusamos, y todo es como una bola de nieve que rueda y rueda y se hace enorme y nos aplasata y ya no podemos levantarnos.

Por qué pensar por el otro si tenemos el don de las palabras y con ellas podemos comunicarnos? Tenemos la mala costumbre de tener completamente claro lo que opinan los demás y luego se producen malentendidos y  de repente das cuenta que has dejado volar tu imaginación tan alto, que cuando reaccionas vas y cataplof!!!!!! te caes directamente al vacío sin saber qué pensar ni qué decir.

Cojamos por costumbre hablar mucho con el resto del mundo, expresemos nuestros sentimientos en el momento que los sentimos y no dejemos que nadie se ocupe de pensar ni de opinar por nosotros, y así mismo no lo intentemos hacer nosotros con los demás.




CARPE DIEM