Y hay tantas cosas en la vida que nos proponemos y que poco a poco vamos posponiendo, que al final no llegamos a realizar ni la mitad de las cosas que queremos. Por qué esperar? Siempre hay algo que anteponer a nuestros deseos, siempre hay alguien que nos frena, es una fuerza contra la que no podemos luchar. Pero en realidad, no podemos o no queremos? Tal vez ni siquiera lo intentamos.
Si nos paramos a reflexionar, seguro que muchas de las cosas que a día de hoy ya hemos logrado, las hemos pospuesto en diversas ocasiones, y al final, sin ni siquiera darnos cuenta, ya las tenemos como victorias en nuestras vidas.
Pero del mismo modo, hay momentos en los que hemos dicho: Ya lo hago mañana. Y al final se ha ido pasando y nunca lo hemos hecho.
Dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, pero si tardamos mucho igual lo que queríamos se ha apartado de nuestro camino y no seamos capaces de volver a recuperarlo.
Nunca podremos recuperar los besos y los abrazos que no dimos y que dejamos postrados en nuestro interior pensando si deberíamos o no sacarlos y regalarlos. Nunca podremos recuperar ese momento perfecto para demostrar nuestros sentimientos o nuestros agradecimientos a esa persona que tenemos justo enfrente, y tal vez cuando nos decidamos a hacerlo, no tengamos la oportunidad adecuada.
Y en todos los campos se puede aplicar la misma teoría, vemos un vestido precioso que nos encanta en un escaparate de la que vamos a hacer la compra. Piensas en lo bonito que es y te apetece entrar y comprártelo, pero de repente dices, no sé, ahora no lo necesito, igual me lo compro y luego me arrepiento, ains, qué hago entro no entro, na, mejor me lo pienso y si eso ya vuelvo mañana. Llegas a casa y lo comentas con tu pareja, con tu madre, con tu hija, con tu hermana.......y todos te dicen, jolín hija, pues habértelo comprao, total por ese precio y si era tan chulo! Pues sí , la verdad es que todos tienen razón, está decidido mañana voy y me lo compro. Al día siguiente el vestido ya no está y te reprochas durante un mes el no haber entrado en la tienda en el momento oportuno.
El otro día una adolescente comentaba que siempre que veía que el chico que le gustaba estaba conectado en el tuenti ella pensaba durante unos minutos: le hablo no le hablo, y al cabo de un rato decide, va venga, le voy a hablar, y va él y se desconecta, no le ha dado tiempo.
Y así en todos los aspectos de la vida, tal vez estos ejemplos sean de los menos importantes, pero es lamentable mirar en nuestro interior y descubrir que las cosas importantes también muchas veces nos las dejamos en el tintero y tal vez mañana sea tarde para que todo eso que pensamos y que queremos hacer o decir pueda salir a la luz.
Por todo ello, amigos míos, si quereis, en muchas ocasiones podeis, así que aprovechar el día, disfrutar de cada momento y no dejeis para mañana lo que podais hacer hoy.
CARPE DIEM
tienes toda la razón. Si seguimos esperando a hacer las cosas, a lo mejor se nos acaba el tiempo.
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